viernes, 2 de marzo de 2012

Dos policías enviados a rehabilitación para alcohólicos por escándalo en restaurante

NUEVA YORK._ Dos policías de cuatro investigados por Asuntos Internos en relación a  un escándalo de alcohol y sexo durante sus horas de servicio, fueron enviados a un programa de rehabilitación ayer jueves, informaron medios locales. Los agentes, ninguno de los cuales ha sido identificado por los investigadores, fueron denunciados por una camarera del restaurante “La Parrilla” de la calle 165 y avenida Broadway en el que supuestamente bebieron alcohol en horas de trabajo.
Uno de los uniformados es el detective Douglas Strong de quien se dice se metió en un cuarto trasero del establecimiento con una camarera que posteriormente lo acusó de asalto sexual. Strong niega la acusación y alega que sólo estaba acompañando a la mujer.
Pero detalles sobre la pesquisa a los agentes, indican que estos estaban bebiendo con la mesera, porque el propietario los invitó a una “copa” y que durante la estadía en “La Parilla” le mostraron fotos de sus hijos a la mujer.
La denunciante dijo que como estaba cansada, se quitó las ropas para dormirse, pero el detective se llevó el panti y el sostén y lega que nunca la tocó.
La camarera, cuya identidad también se mantiene en confidencia, denunció en el hospital Roosevelt – Saint Luke que se durmió durante la juerga de los policías y que despertó horas después en un cuarto trasero del negocio, viendo al dueño acariciándola suavemente y uno de los policías a su lado.
Los investigadores de Asuntos Internos tratan de averiguar si alguno de los oficiales, todos del cuartel 33 también en el Alto Manhattan, asaltó sexualmente a la mesera. Ella hizo una denuncia formal de que había sido “violada” mientras dormía. Una tesis de la investigación supone que a ella le mezclaron alguna bebida narcótica para dormirla.
Los policías fueron despojados de sus armas de reglamento, placas y reubicados a trabajos de oficina.
Hace siete meses, el policía dominicano Michael Peña también del cuartel 33, fue acusado de violar a punta de pistola a una maestra de El Bronx y se le investiga todavía para determinar si fue un violador que atacó a otras féminas en el Alto Manhattan.
Peña se declaró no culpable de los cargos, pero permanece preso hasta que comience el juicio.  El restaurante está bajo la lupa de oficiales electos, activistas comunitarios e inquilinos del edificio donde opera por reincidencia en altos volúmenes de música por las madrugadas y otros escándalos.
El martes de esta semana, el senador estatal Adriano Espaillat y los concejales Ydanis Rodríguez y Julissa Ferreras, encabezaron un piquete frente al restaurante, exigiendo de las autoridades que sea cerrado.

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